Me gustaría inventarme tu risa
como si fuera una moneda nueva,
y sacarla así cada vez que viera
que nos intenta separar la prisa.
Haría que me guardarán tu vista
para poder dejar que me absorbiera,
y vivir convertido en la silueta
que en tus ojos define la sonrisa.
Y en tus pequeños pasos revolcarse,
en los charcos de que se hacen las aguas
que corriendo se arrastran a tocarte;
ser en cada gota al memorizarse
en el baile lejano de las lenguas;
y al rasgar el contraluz, encontrarte.