Quiero volver a sentirme pequeño
con el mundo por delante,
abrumado, diminuto, perdido, asombrado,
querido, vagabundo, nervioso, aterrado,
cosido a la tierra,
voluble como las semillas,
llorón, reidor, exultante, acabado,
extendido, iluminado, sencillo, solo…
Quiero volver a sentirme borroso
entre todas las posibilidades absolutas y cambiantes,
renunciar, volver, besarte, no verte llorar,
mirarte, sonreír, rozar tu brazo, besarte,
subir de nuevo la colina,
encontrarnos en las ascesis de los escombros,
caminar sobre el balasto incómodo,
temblar de miedo y de frío,
conquistar la fortaleza,
arrancarse, perderse, demoler el vacío de la ropa,
sentirse de nuevo en el subterráneo latido,
pintarnos de verde las manos,
mojarnos, rumiar con tiempo las miradas,
disfrutar la lluvia blanca
y los cielos negros, atronadores
que colman de voz las montañas.
Volver a volver,
a volver a ser,
volver a sentir como sentíamos,
hasta la pena ríspida de las primeras veces,
la acedia dichosa de comernos los veranos;
revolvernos hasta hacernos pequeños
y desaparecer,
escindir del futuro la licencia
olvidarnos de crecer,
volver a encontrarnos por los rincones
de la sombra húmeda
a que olían todas las tardes.

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