Libres, Poesía

Minotauro

El poeta es ese hombre que no se conforma con este lado de las cosas,
que busca el otro lado; a veces lo encuentra, a veces no.
Julio Cortázar

Soy el minotauro,
no tu éxito de oro.
El raro que busca la miel,
las formas de las nubes,
artigar los principios hasta mojarme en sus raíces.
Pero tú, entramado aqueo,
forzado y radical,
te pierdes en e espurias definiciones del dinero,
y mides la vida entre baras,
cenobita del trabajo:
así, hormigas, así,
que pase el tiempo
entre granos de arena,
a los túneles de barro que las lluvias se acercan,
huimos del agua como del veneno…
Las golondrinas del verano,
todas,
se te pasaron,
dónde estabas Teseo de muerte,
cazador del que tuvo,
por dolores de la piel,
que encerrarse en su laberinto.
No soy tu grito,
que es del miedo,
ni de tu lengua de astillas,
ni de tus ganas de agostarse,
repitiéndose,
una y otra vez,
repasándose,
una y otra vez,
por tus ganas de desgastarse,
de llegar a viejo,
roto por todos tus miedos.
Engañaste al rey Minos,
¿te quedarás con sus visiones?
Perros que se alimentan
de la falta de muerte
mientras, ciego,
alabas colosos de bronce,
falsas estatuas de dioses retorcidos,
riquezas del llanto.
Tendrás tu éxito,
Ulises de ceniza,
por ti,
que crezca la bruma
en tus palabras y tus manos,
yo te lo regalo.

Seguiré siendo el minotauro,
que se cuece en laberintos de dudas,
y en las sombras que son de luz,
y en la falta que es de hambre,
en la soledad, que es del pensamiento;
osaré encontrar la paz,
la que se niega y se escupe,
esa que en los mares de sangre se hunde
entre ideas de rabia
y la voz insípida del miedo.

Llegará el día, aunque te pese:
un hombre en muchos hombres,
muchos hombres y mujeres,
mujeres que serán hombres,
hombres que serán niños,
niños que se harán mujeres,
uno que será como ser todos,
y que los sueños del progreso
abrumen de color los negros propósitos.
Silencio que hablan tus señores,
callemos ahora,
seguiremos trabajando a tu sombra,
bajo el limo de tu rabia fluorescente,
se hará aunque te niegues,
se hará,
que nunca alcanzaste a controlar las mareas.

 

Imagen por: vesnasvesna

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