Música: Dexter Britain

En la barahúnda del ruido frío,
solos somos, como pedruscos de hielo,
batiéndonos revueltos por las olas
en el crujir del tiempo en sus junturas,
que acechan en gradaciones de vida,
que rumian en dogmas las emociones,
y la tierra lejos cubierta en limo
asoma en sus caminos sulfatados,
se distinguen las curvas del precepto:
no recorrerás las sendas oscuras,
no saldrás de la luz que artificiosa
para ti prepararon tus antiguos,
no decidirás revertirte en formas
que no se concibieran angulosas,
no verás, no serás, no besarás…
Como madera por el sol tañida
floreceremos en sanas durezas,
y aunque en ácido la espuma torciera
y agujas enervaran desde el fondo,
al mar del encuentro libre tornamos,
a volvernos a encontrar, entre el caos,
a volvernos a mirar, sin remedios,
a ver, a ser, volvernos a besar,
contra la escarpa y la cortante lengua
y los vicios de encorsetar verdades;
somos solos, como pedruscos de hielo,
y en el torbellino de lo finito
nos encontramos, trivios y fosfóricos,
en contra de todas las conclusiones.

 

Imagen por: is-blind


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