Ya mucho hacía que no circulaba
tu voz por mis retorcidos rincones,
mucho que no chocaban mis pasiones
con el renco ensoñar de tus pisadas.

Ya mucho hacía que no me salpicabas,
que no escocían sueños tus colores;
mucho que no raspaban mis temblores
el fino velo de tu piel calada.

Tiempo que no cruzaban tus aristas
aceradas por el extremo azul
de las palabras al olvido expuestas.

Tiempo que no encontraba en tus miradas,
sorbidas de memoria al contraluz,
nocturno tacto de memoria alada.

 

Imagen por: stephanepellennec


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