Libres, Poesía

Así, por fin

Y, así, por fin, tenernos…
Empezar por remendar todos los solares,
equinoccios y tormentas.
Por fin, asenderearnos de juego
en los pliegues que rodean
silencio de los llagares preciosos.
Camino de las regiones nocturnas
tiempo no hay, ya borroso,
y los motivos escurren en la cascada
del ansia los suspiros.
Igualdad entre los dedos,
lucha justa de contrarios
en la húmeda distancia;
hasta el centro mismo del alma
amalgamadas decisiones del gusto y del tacto.
Sólo el aliento calmará la sed
y cerrando los ojos cuidaremos del minuto,
que no llegue a encontrarnos de nuevo
la quemazón del día,
el crepúsculo de nuestra divergencia.

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