Toda una vida

por Somnoliento

Camina sobre esa raya blanca que te marco,
no te salgas del fino trazado de la tiza
que habrá de sentar tus escritos futuros años.
Ajústate al patrón, sirviendo bien al sistema.
Ajústate al sistema, sirviendo a tu patrón.

Serio. No persona. Las sonrisas son de niño.
Dobla tu espalda, así, bien, brotará la postura.
Inclina esa cabeza, no seas engreído.
Vista al suelo. Alma rumiante. Esencia productiva.
No deseas saber más, ¿para qué la verdad?

Que no haya distracciones, seguidillas y al paso.
Ahí, muy bien, no te pares, mira cuántas cosas,
son todas para ti, son las que te hacen maduro,
un hombre, una mujer de provecho y provechosa;
vamos, todos juntos, todos por un mismo fin.

¿Libertad? ¿Cuál? ¿La de tus días? ¿La de tus ojos?
Eso no es lo que tú crees: mentiras, falacias
del poeta traidor y enfangado, sólo engaños…
Negocio, dinero, amor atado de por vida,
¿por qué más? ¿No es eso verdadera libertad?

Vamos, vuelve a la fila, que ya clama tu hermano,
está enojado porque no soporta tu falta.
Borra la sonrisa. Callado y vuelta al trabajo.
¿Lo ves? Mejor así, ¿para qué te preocupas?
Ya sólo queda pasar, ¿lo ves? Sólo morir.

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