Rima la tarde con reencontrarse,
con buscar ocultos la sombra rosa,
el prado silente de paz rabiosa;
rima, desbocada, con escaparse.

Vela la tarde por volver a darse
de bordes en la sombra poderosa,
y hay sangre en efusiones milagrosas,
y queda todo dicho en alcanzarse.

Cialítica luna surge en estambre ,
como de secretos recién ungida,
mira palpitante el tiemblo cortado

haciendo de sombras hasta septiembre;
todo es de azul en las manos cogidas
todo pinos, corazón, ojos dados…


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