De los abismos locos siderales,
en cada abrazo elíptico estrellado,
al bailar de todas las espirales;

desde el último rincón olvidado
y a través de sombras orbiculares,
perfecto tu reflejo inmaculado.

En el golpe, el grito, piel y tus dientes,
la luz sin base ni atisbo de lunas
en el seno de tu noche crujiente;

del zumbido que en tus ojos acunas
se abre el mar de tu silueta inconsciente,
se hunde la herida, se cierran las dudas.

Al trepar nocturnos hasta la lluvia,
al movernos vibrando como tonos,
ensamblados de color y de angustia;

del volvernos a no ver nunca solos,
malheridos, empachados de abulia,
colgamos versos de púlsares rotos.

 

Imagen por: hubblesite.org

 

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