Pude no serlo, pero lo fui,
y como  siempre
te vi perdida en la tempestad,
bailándole a los dioses
que se ríen en los truenos.
Desafiante,
sonreías batida por el viento,
en las cumbres de la noche;
valiente,
jugaba tu cabello
a teñir de negro de las nubes.
Y de tus manos hacías brotar
la sangre, manchando mi boca,
ciego he buscado tu luz
hasta las cimas del secreto,
ciego he perseguido el reflejo
de tus labios al contraluz nocturno
de un moribundo amanecer…
Pude no serlo, pero lo fui,
y te escapaste como de hielo,
finita,
escardándome en la risa y el llanto,
destejiendo lo tejido,
olvidando que ya no te olvidas.

 

Imagen por: Megson

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