No soy como debiera,
ni paso, hablo o tiemblo
como se supone que debiera haber nacido.
No soy resistente al fuego,
callo, como mucho,
y desenredo nocturnos los dolores
que van limando el palisandro de la piel.
Sonrío si el viento aprieta,
y cuelgo de los balcones al sol
mi corambre de tormentas curtidas,
a ver si se renueva,
a ver si se abren al corazón
las dendritas que flotan sueltas en el aire,
como si del verano fueran todas incompletas.


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