Libres, Poesía

¿Cómo?

¿Cómo?
El guiño de uno de tus ojos
perdido en la vastitud del brillo
insostenible en el corazón de la oscuridad.
Tu voz de juegos y luces gatunos,
apenas si queda una muesca prendida
de tus labios en la fina línea del mundo,
que todo se disuelve,
que todo se diluye,
que pareces de fantasía,
o nubosa discreción secreta
en los sueños más lúcidos y esquivos;
como puesta ahí por ensalmo,
de las casualidades que no siempre existen,
que se ríen los hados, nerviosos.
Brote de recuerdo y alegría,
que no se mire a la cara,
sin fatiga ni rabia,
sin remordimiento…
Locura cálida, espesa y calmante,
un preludio de luz lejano…
¿Dónde?
¿Y el cuándo?
¿desde qué porqué evitamos?
No importa nada,
sólo el ahora nocturno,
la oscuridad importa. ¡Camina!
Y las miríadas de partículas cargadas
del fondo blanco que adorna
tus colores desprendidos.
Ilusión, que resurge, que vibra sola:
un volcán,
delicias dulces de lava ardorosa,
queman cuando sanan,
sanan cuando duelen,
cantáridas complejas tramadas a la contra;
no ocurre más
que englutirse en el entramado lento
de las revueltas sediciosas y contrarias:
dejarse llevar.

Sacarme tu mirada del pecho,
¿cómo?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *