Se me parte el corazón
en tantas partes
como todo el mundo tiene
y todas las canciones
que hablaban de nosotros.

Se me abre la frente por el dolor
al vernos entre las flores secas,
queriéndonos como nunca.

¿Cómo nos veíanos entonces?
¿Había también sangre en el suelo?
¿Y tocarnos?
¿Y sonreírnos?
¿Y  si hasta el final cruzado de la noche?

Hasta soñar que nos volvíamos a querer,
y entonces al despertar nos queremos.
Y esto es todo.
Y eso era todo,
como una naranja al cuello
y un saco, corto y raído,
colgando de los restos.

 

Imagen por: crystalisedx

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