Tengo la gran suerte de haber tenido
una madre sensible, amable y fuerte;
trabajadora, luchadora, dulce;
siempre en vela ante el miedo contenido.

Tengo la gracia de haber aprendido
de dos hermanas mayores, pacientes,
listas, científicas recias, valientes
del mundo entero haberse recorrido.

Tengo el sentido de nunca perderme
porque veo en ti la eterna prestancia,
tu valor en este mundo a la contra;
tú que eres sostén, ejemplo, presente…

Tengo, yo, y todos, suerte de mujeres:
del candor, la fuerza, la inteligencia,
de la única mediación con la vida,
las venas de no llegar a rendirse.

Tenemos la responsabilidad,
el único objetivo, la misión,
la verdad, el deber, la decisión:
cambiar, todos, como necesidad.

Tenemos (tengo) la suerte de poder cambiar.

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