Si te he visto erguida en la tempestad,
enfrentando el miedo embozada en cuerpo
de niña, mirando en ojos de mundo
en el grueso dolor de la esperanza,
si te he visto, ha sido por verte fuerte,
esmerilada en el perfil oblicuo
de un tiempo entreverado a contraluz;
el tiempo una vez al final del tiempo,
en la luz presa, girando al colapso
como si no existieran las caricias
y la madrugada yaciera rota,
desollada a los pies de la tormenta.
Y te has ofrecido al viento, de arena,
viajera incansable del nunca más,
del quizá algún día bajo la tierra
donde la oscuridad duerme tranquila
y las sombras enmascaran al huido
y al muerto, y al que perdió la memoria,
y al que dejó su sangre por querer
alcanzarte en la crasis de las nubes.

Si te he visto, ya no vi más, translúcida
como una medusa, como tu piel
que ondula como en el correr del hielo,
que se pierde, como olvidando lunas.

 

Imagen por: BenoitPaille

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