Libres, Poesía

Sin epitelios

Creciste sin epitelios
con la savia
que dan los días de la ignorancia,
y el colgarse, astados,
del barro y del frío.

Y así emergieron,
como de sal,
ciclópeas,
las islas de la piel y la risa,
el color rosado de la humedad.

Y así cantaron
los labios
al entrechocar,
como grava que pule
el cristal azul
enrejado de inicios
todas esas noches…
Noches delgadas,
noches de dulce y de olor,
noches donde perderse
sin fecha, con solo la voz
del sabor acreciendo
en las regiones lacustres
de nuestro aliento más escarpado.

Nada nos hace justicia,
ni el hielo moribundo,
ni la historia quebrada de la roca y del aire.

 

Imagen por: orillion


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