Salta la sangre

por Somnoliento

De arriba abajo de mi cavilar,
siempre braceando en lo más profundo
del no saber hacia donde mirar,
quebrantos del día ciego y osudo
quedan bailando duro ante el portal
de la noche que trae el tiempo aludo;
volverá a subir el agua a las manos
llenas de sal en súbitos pantanos.

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