Que sea mirándote:
a los ojos,
o a los pies, me da lo mismo;
o a las palabras redondas que salen de tu boca;
o al revés, desde la perspectiva de las revueltas de tu piel;
o con el oblicuo caminar de tus sudores
en el rojo encendido
que arde en los límites de tus dedos…

Que sea mirándote,
aunque tenga que imaginarte;
que sea mirándote, pero de cerca,
que te sienta romperme en las parcelas
donde el reñido tiempo se diluye
y la luz escapa a la ridícula
oclusión de las pasiones.
Que sea mirándote,
pero de cerca, casi desde dentro.

 

Imagen por: Piarvi-Recherreen


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