No pienses en ver el odio
en cada golpe o desvelo,
no dejes arderte en rabia
a pesar de los deshielos.

No te rindas, no te rindas,
aunque sangre el frío suelo,
ni te rindas por favor,
contigo andarán de nuevo.

No dejes rugir al monstruo
al que las bestias llamaron,
no dejes cambiarte el ojo
por los que nunca vivieron,

que vivir es más que hacer
la vida con cada paso,
vivir es mirar y oír,
es sentirte en cada ocaso.

No niegues tu mano al mundo,
no le des de tu razón
su razón a los violentos,
olvida ya ese temblor,

que vivir es más que un todo,
que vivir es más que solo,
vivir es verte en las vidas
de quien, a tu lado, es todo.

No te pares, no te pares,
no cedas antes sus golpes,
que no te ciegue la sangre
espesa con que te rieguen,

que vivir es sacudirse,
que vivir es aguantar
el miedo, la sal y el ruido
de los que ciegos están.

No te dejes consumir,
no te dejes engañar
por quien camina sin ver,
no cedas tu libertad;

Libertad para querer.
Libertad de asir tu mano.
Libertad para quererte.
Libertad por ser tu hermano.

No pienso ya en ver el odio
en cada golpe o desvelo,
no me dejo arder en rabia
a pesar de los deshielos.

No te rindas, no te rindas,
aunque sangre el frío suelo,
no te rindas por favor,
contigo andaré de nuevo.

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