La vida es una poderosa extraña
sombra antediluviana
de millares de bocas y pasiones,
de tentáculos que todo lo tocan
que todo lo babean,
en sus densas, oscuras emulsiones.

La vida es todo y todo te lo quita
hasta la misma vida,
porque avanza insensible, irreparable
y todo lo toma, todo lo cambia,
lo deforma, lo olvida,
no deja nada, sino lo impensable.

La vida expresa de ti en sus pulsiones,
aplica a tus tensiones
remaches del olvido rodeando
con dolor y rabia tu corazón,
por si algo de ese amor
perviviera en tu sangre bombeando.

Y un día te miras y no eres más
que aliento por formar,
otra amalgama de melancolías
en luz difusa, lugares perdidos,
revueltas del sentido
en las últimas de tus alegrías

La vida arrasa y nada la detiene,
nada vive o entiende,
nada, ni su imagen destartalada,
ni los cuerpos escombrados, musgosos;
masticando los ojos
pasa injusta, diurna, desfigurada.

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