Hambre

por Somnoliento

Vesánicas pasiones
me arrebatan de ayer
y elevan del presente
la soledad del yermo
por el que elegimos caminar,
sufrir;
reír, poco;
llorar, sobre todo llorar…

Del antiguo papel augural
de los sueños vibrantes
poco o nada nos ha dejado
la terrible tempestad del hielo
que proclamó los ídolos de oro;
hízonos adoradores de muerte;
tempestad de la tristeza
y el llanto ronco y quedo,
en la oscuridad sumido,
de la duda eterna obcecado.

Vesánicos arrebatos de vida.
La esquiva sensación,
punzante sensación
oculta tras las palabras
del aguante diario,
tras la falsa sonrisa
medida y perfecta
–una sonrisa nunca debe ser perfecta
las sonrisas perfectas no son risa,
no son más que el preludio de la muerte–.

Malditas las horas
que por el dinero ahogamos…
Maldito el hambre
que por la ambición olvidamos:
hambre de ver,
hambre de amor y de sentir,
hambre de ser…

Sigue leyendo

Deja un comentario