Octubre 2017

Otoño gris como el plomo, cerrado,
ocre bruno de nostalgias pasadas,
cómo se enturbian de sol tus mañanas:
cómo por tus ojos el descastado,
quien bien te teme y pasa desolado,
quien se confunde en tu melancolía;
aún el niño que robado mira
tras la ventanas tu lluvia tranquila
y profundo siente el caer del día,
quien sufre tus semanas ya proscritas.

Otoño de vidas entre la niebla,
sujetas al pasar de los salarios,
de los colores que vibras a diario
tenemos que obviar al que desespera,
el que no ve qué se alimenta en la hierba.
Ignorar quien te hizo de pesadumbres
y condenó al hombre a verte deshecho,
yermo frente al verano satisfecho;
no son tus velas, no es que no te alumbres,
es que no nos dejaron ver tus luces.

Nos robaron los cielos de agua y sil
tus largas calles mudas resbalando,
los filtros alfombrados esperando,
y al final del horizonte infantil
vetaron de tus noches sonreír.
Y hoy, empeñados en recuperar,
vivimos mirando tus hojas vivas
entre hombres inauditos esparcidas,
persiguiendo en sus vuelos su mirar,
colgándonos del baile en su volar.

Imagen por: leonidafremov

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