Y poco más

por Somnoliento

Tengo una misión
y es disfrutar
de los días que serán
y de los que no,
y de los que ya fueron.
Tienes una misión,
una sola y grata,
a veces fácil,
otras, las más, menos,
y es la de aprovechar
todos los días de sol,
los días grises
y cada gota de las lluvias,
que seguro vendrán,
sin correr,
como si el agua no quemase.
Tenemos, todos, una misión,
la de saber desechar
lo artificial y artificioso,
lo poco importante,
las purulencias de lo profesional,
los baños negros
de una moral mal entendida,
beata y boba
que sola deshumaniza.
Tenemos todos la misión
de vivir esta vida que es una
(una sola hasta que lo contrario
me demuestres)
sin juzgar ni joder
al que a nuestro lado vive;
vivir sin los estrechos, toscos
correajes de religiones,
dioses ancianos,
éxitos futuros
y monedas corrientes,
vivir por vivir y poco más,
y pensar, pensar por nosotros,
y sabernos humanos, y poco más,
sabernos parte de un todo mayor,
hermanos del todo,
miembros del mundo,
hijos de la tierra y el agua,
visitantes, pasajeros,
dueños de nada
salvo el camino bajo tus pies.
Tengo una misión,
pero no ha de oprimirme,
la llevo con gracia
como la vida,
que de mis manos pende,
 de mi boca y mis ojos,
filtrando cada trago de tu aroma,
así, viviendo fácil,
siendo yo mismo,
y tú, y contigo,
y poco más.

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