Vístete de colores,
contra el cantil del gris negro
o tu oculto miedo a mostrar
de humedales tus espigas
apuntando al sol,
verdes o doradas,
rojas como el agua
que refleja en tardes rosas;
azules del cielo
que se derrama viscoso
cuando no aguanta
más la mañana desierta…

Vístete de colores
frente al viento de miradas,
aunque helado esté quieto
en un mar blanco
de olvidos y memorias,
de recuerdos y pérdida;
mar negro de frío,
noche clara de lunas verdes,
como la hierba,
como las manos que se tocan
bajo el manto somnoliento
al pie de la montaña,
donde acabamos las tablas…

Vístete de colores,
de dentro y hacia afuera,
que se te vea superpuesta
cuando boscosa se te busque;
que sinestésica pronuncies,
salteando las vocales
del rompiente excurso;
que solo tú veas
cuando no estés sola
el color líquido del iris tornasolado.

Vístete con el color de tu piel
libre, como tu piel, libre, grita;
libre, con el de tus manos blancas,
con el almagre rabioso
que estalla en tus pupilas,
tus labios que son fuego batiente,
semilla, fuerza de forja:
sé color,
sé del Bóreas y de la espuma,
del mar y las Erinias,
sé lo que quieras,
pero que te sepan los cabellos a ti,
a tus colores,
a tus derrames húmedos benditos,
a tu voz, sola.

 

Imagen por: manqeqe


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