Todas las letras,
hasta la uve doble,
la misma equis,
la te perdida,
la be soberbia y andante,
las vocales de una en una,
y formando grupos
de tercios y duplicados
disfrazadas con sombreros;
todas las letras,
hasta las locas y extranjeras,
las propias y las ajenas,
las inventadas,
como la lu y la noch,
como esas efímeras
de longitudes inaprensibles
que nos susurra el viento,
cualquier viento,
todos los vientos también,
y los números,
del uno al site,
del siete al treinta y uno,
del primero al último,
sin que nunca acabemos de llegar,
sin que nos cansemos de contar
y de contarnos.

Todas las letras,
también la i griega,
la eñe rebelde y sola,
las olvidadas,
las grandes y pequeñas,
las francas y visigóticas,
digitales y orgánicas;
todas las letras,
todos los números,
todos los vientos,
los vivos y los muertos,
todos nosotros,
todos escribiendo,
hablando, nadando, marcando,
volviendo a encontrarnos,
todo con letras,
todo por nosotros,
para que seamos como somos,
para que nadie olvide,
que para que nos sepamos cerca
aunque apriete el vacío
y en la expansión acabemos,
todos, cada uno,
en los confines de la luz.

Todas las letras,
todas para ti,
para nosotros,
yo,
oficialmente,
nos las regalo.

Imagen por: SpellboundMisfits

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *