Reencuentros

por Somnoliento

Un gemido, profundo.
Un risa larga,
un escalofrío al filo de la memoria.
El dolor de tu sonrisa recobrada,
igual,
de gesto exacto
y las manos vivas,
ardiendo del rojo
que en tus hondos ojos
de fino sesgo
han ido acumulando recuerdos.
Palabras: nueva vida de ti…
Feliz.
Alegre de estar
en el centro de mis veranos.
Henchido por verte: grande.
Grande por haberte sabido niña
y, hoy, mujer, madre,
reírnos, otra vez.
Grande.

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