Entre los que solo saben venderse
a los que se levantan caprichosos
y escriben libros mientras cabecean,
y los que se enredan en su bandera
a falta de solución y progreso,
aunque el diablo barbudo corcovee
a su lado sonriente, dispuesto a
devorar sus huesos en cuanto pueda.
Entre los que gritan a cada lado,
cada uno con su legítima rabia
bien ceñida y de muertos estampada,
a los que queremos vivir en paz,
poco más, condenados a entendernos,
se nos está haciendo muy complicado
pasar sumisos, sin levantar la ira
que la ignorancia de estos tiempos rotos
levanta entre los miedos no tratados,
entre este aislarse en ideologías del odio.

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