Somos  todo lo que queda de nosotros,
nada,
un retal de voz,
un consejo,
un hilo de agua negra,
la paz,
lo que tú sentías
del mundo al revés
pintado de libertades.

Somos lo que queráis,
de tu garganta afónica,
de tu genital naturaleza
revoleada en mi color, azul,
soledad de los ánimos perdidos,
del aliento
y ese agua salivosa;
soy del esperma blanco
que no llega,
porque llegar no siempre importa
si nos respiramos
a la cara.

Y al final,
sobre la luz,
un mundo,
y la sonrisa crecida,
y los dientes silenciosos
iluminando
la multitud de los nuncas,
de las salamadras que quizá ocurrieren.

 

Imagen por: andryna

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