Es como mojarse hondo en tus miradas:
ver la brisa, eco que levanta filos
en tu piel azul de húmedos sigilos;
es orzar en noches enarenadas.

Es encontrarse entre las marejadas:
ser de espuma, tirando los misterios
que envuelven de sal los blancos silencios;
es rebelarse contra las montañas.

Gritar. Roer. Gemir. Encabritar
los álabes que mueven la locura,
repetir cien veces, enajenarse.

Amar. Morder. Exigir. Inflamar
los límites rasos de la cordura,
y contra los fantasmas engrescarse.

 

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