Eléctrica

por Somnoliento

Del color del que su nombre habla
son las curvas que de piel se cubren.
Es efímera, nunca suficientemente larga
pero de gusto intenso
y de lento, extenso recuerdo…
Es de sentido fino, afilado,
casi doloroso,
pero su tacto es suave,
de salado aroma,
y su mordisco de una electricidad
húmeda y adictiva.
Esconde siempre la ternura
bajo el escudo de un intelecto felino,
por eso sus besos saben
como los secretos
guardados con mimo entre las flores.
Es de belleza extraña, pero sublime.
Es de unos rasgos lejanos, pero tan buscados…
Es de risa y ron, de fiesta y montaña,
de besos en noches solitarias y frías,
a veces no,
de piraguas y casino,
de juegos y de primeras veces,
es de alegría y libertad…
Es de todo eso y más,
es de descubrirse a uno mismo
en cada centímetro de su piel morena.

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