Cómo velar el tiempo líquido,
la ría verde que se tuerce al mar
ingrávida, lista, hecha de sal
y del agua de espuma que todo lo lleva.
Cómo evaluar cada cambio,
cada esquina que ronda la curva
si hasta el cemento agrieta,
si hasta el ladrillo reconoce…
Cómo acceder del aliento a la nostalgia,
cómo al camino infantil, alegre,
la única realidad de haber estado,
allá, donde la memoria linda con la muerte,
uno, libre espacio al aire,
una mente sola, corriendo sin más,
un manantial de vida, de dudas y descubrimientos.
Cómo vivir, al infinito, hacia el final,
y encontrar a cada paso un recuerdo,
en cada jardín un aroma en percutor,
y en la cúspide del sollozo
imagen tras otra,
imagen tras otra,
memoria maldita
que todo lo guardas,
¿dónde acabará la leyenda de poseer
hasta el último de los sonidos?
Cuándo el alivio de este
liberar, nostalgias a cada paso…
Días de colegio
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