Debí besarte más

por Somnoliento

Debí ser más que lo que un día pensaba,
más que la arena roja que hace las pieles
brillar, como húmedas, como de aceites
empañadas cada vez que recuerdas.

Debí pensar menos, mucho menos,
ser más constante en la demencia,
profundizar en los abismos de la persona
que escondemos con aprendida providencia.

Debí correr cuando tuve ocasión,
agarrarme a las frondosas hierbas
que entonces poblaban la tarde
y dejar sin sentido al sentido común.

Debí besarte más, cuando pude,
mucho más, besarte hasta tocarte
el tuétano brillante que rellena tus rincones,
besarte hasta desfallecer y llenarme de barro.

Debí aprenderme más, escucharme
sin complejos, mirarme sin miedos,
debí haberme hecho libre de mí mismo,
a pesar del juicio, sin dejar que me tomarán los otros.

Debí bailar más,
beber más, hasta el reventón;
desentonar todo lo que pude;
gritar con público;
rasgar de palabras la carne de los muertos;
debí callarme menos,
debí haber vivido más, mucho más.

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