Libres, Poesía

Bailabas

Bailabas. Niza. Azul. 2005

Bailabas como si no hubiera leyes,
como si el universo se rigiera espantado
por la única verdad de la inconsistencia,
como si en todos los pasos, en cada salto
pudiéramos alcanzar todas sus geometrías;
bailábamos como si no existieras,
tiempo, que no alcanzas la memoria,
que no llegas a tocarlo todo con tu miedo;
bailábamos como locos bailando solos,
y en nuestro bailar conjurábamos demonios,
demonios que también bailaban,
que por no engañar, caían rendidos,
como piedras del cielo, como ardientes
sombras de todo lo que olvidamos.

Bailabas como si ardieran los pies
y en esos rincones que tus ojos guardan,
una vez transitado el nervio y la carne blanca,
contemplabas ese baile, como si
otro fueras, otro con algo de ti,
otro que podías ser tu mismo,
pero que ya no lo eras porque desde fuera
te observabas, impávido, sin ritmo,
como bailar bailábamos, sin control,
y dábamosle vueltas al día y al sol,
sin esperar remedio ni recompensa;
como bailar bailábamos, sin necesitar excusas,
moviéndole a la noche sus caderas nocturnas,
a la envidia de estrellas y recuerdos durmientes,
aún por formar.

Y mientras tanto, bailabas,
como si no hubiera más leyes,
como si solo quedarais tú, la arena
y un volar de nubes que no hacía
más que ocultarnos la luz.


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