Déjame que duerma, solo, déjame en la arena gris desaparecido, orlando al espectro en su perfil. Déjame que sea , solo, en el asfalto, sutil campo de muertos en vida, déjame al tedio fundir. Y si vas, ve con el miedo, gel oscuro de sus ojos, muéstrales lo que…
Todos los escritos de Con Tongoy
De la negrura
Y mando caritas sonrientes, que guiñan ojos y lloran de emoción, y mientras me recomo por dentro. Da igual la oscuridad si va por dentro, circulando en ebras de gelatinosos errores mal zanjados. Los reproches queman, y las palabras son veneno que reverberan en las…
Urgencia del hombre
No hay futuro para el hombre, barro de asfalto y oro; no hay futuro para el hombre, muerte de envidia y coltán. Sentimos la urgencia vívida, al fin, la urgencia del que va a perderlo todo, del que tiempo ha quedó estólido y solo. Somos la urgencia de un mundo sin fin,…
Y nada posees
Duermes, sueñas, y cantas, desde que fuiste sombra, sigues, y desde entonces, entre la noche azul, los trazos remotos de voces antiguas, ricas, reflejo de la vida que antes surcara el fluído que al respirar, trasladas; que pensando, moldeas; que sintiendo en cada…
A Alejandra Pizarnik
A Alejandra Pizarnik, en los 80 años de su nacimiento. Como si volar pudieras entre los secos secretos de tu nombre, de tus lunas, como si al tocar tu miedo pudieras lograr la luz. Como si no hubiera más que tus letras enredadas colgando de un cielo gris, y trataras…
Nunca fuimos
Tumbados en la playa nunca fuimos nada, no fuimos siquiera la playa, ni siquiera superamos la raya que ardía en los errores que reímos. No escuchamos esa música que huimos en la razón que en la lluvia se enmalla, y la tremolante niebla que acalla la inquietud, pasó y…
Tres minutos
No hay palabras. Apenas si hay algo. En el andén del metro, tarde, esperando un último tren que siempre parece ir más lento que ninguno. Espera. Cansado, harto, le duele la cabeza y el ordenador le pesa especialmente colgado del hombro. Hace más frío de lo que debería…
«El poema», Francisco Brines
Sobre los poemas, Francisco Brines…
Estar contigo
Estar contigo, una noche; puede que dos. Conocerte, aunque tenga que hacerlo de nuevo. Saberte desde dentro. Dormirme, y que te duermas. Despertar al volitivo instinto de la mañana, estática, distraída. Volver a mirarnos, desconocidos, a la distancia de los labios….
Por si te apetece leer más

Crónicas de las lunas I
Ambientada en el siglo XXV que combina una huida espacial trepidante con una reflexión profunda sobre la consciencia y el futuro de la humanidad a lo largo de 500 años de expansión galáctica. Sumérgete en una nueva realidad para nuestro futuro.

Crónicas de las lunas II
Segunda parte de la trilogía, que continua con la huida y la búsqueda de Ada a través de una galaxia en tensión, ampliando la mitología de la saga con nuevos mundos y conflictos mientras explora un secreto capaz de redefinir el sentido mismo de la humanidad.

Nadie tiene pasado
Una novela híbrida y no lineal que explora, a través de un viaje iniciático de tintes filosóficos y kafkianos, la pérdida de la imaginación en el mundo moderno y la búsqueda de sentido de un protagonista atrapado entre la autoficción, lo onírico y las fronteras difusas de la realidad.
Los habitantes de las bardulias

S. Noliento
Estos textos no son más que una muestra de las noches que, aun con sueño, no nos permiten descansar. Un alivio del diario y la rutina. No le busques ni sentido ni historia, no son más que escritos del insomnio, remedios contra la vigilia.
C. Tongoy
Oscuro y difuso, de personalidad desdoblada; escritos de lo raro y de lo íntimo, de lo tremendo y de lo posible; poesía, cuentos, imágenes, todo cabe. Como en esta música inacabada que son las Bardulias.


M. Bardulias
Oscuro y difuso, de personalidad desdoblada; escritos de lo raro y de lo íntimo, de lo tremendo y de lo posible; poesía, cuentos, imágenes, todo cabe. Como en esta música inacabada que son las Bardulias.









