Invoco al sagrado verano,
a los trofeos pelados de las cumbres
y al suave pasar de las olas,
unas detrás de otras,
unas detrás de otras.
Invoco al sur y al norte,
al céfiro, a la galerna,
al levante y al poniente,
al fresco nocturno y al relente;
a tu noche de cuerpo de nácar.
Invoco a la mañana,
que se presente limpia,
sin angustias ni obligaciones,
que traiga la marca del sol
y el crujir del pan viejo siempre con ella.
Invoco al vecino y a su bicicleta,
a la piscina y al mar,
a las sonrisas de todos
en el arpegio amable de las tardes,
marea de hierba húmeda mediante.
Invoco al santo verano, y en cada año,
que brille, que cante, que relumbre,
que dure el infinito de los buenos tiempos;
que, al menos, cercano, amigo,
vuélvanos a colmar de excusas para el recuerdo.
Invoco al verano
Por si te apetece leer más

Crónicas de las lunas I
Ambientada en el siglo XXV que combina una huida espacial trepidante con una reflexión profunda sobre la consciencia y el futuro de la humanidad a lo largo de 500 años de expansión galáctica. Sumérgete en una nueva realidad para nuestro futuro.

Crónicas de las lunas II
Segunda parte de la trilogía, que continua con la huida y la búsqueda de Ada a través de una galaxia en tensión, ampliando la mitología de la saga con nuevos mundos y conflictos mientras explora un secreto capaz de redefinir el sentido mismo de la humanidad.

Nadie tiene pasado
Una novela híbrida y no lineal que explora, a través de un viaje iniciático de tintes filosóficos y kafkianos, la pérdida de la imaginación en el mundo moderno y la búsqueda de sentido de un protagonista atrapado entre la autoficción, lo onírico y las fronteras difusas de la realidad.

0 comentarios