Que se enciendan los aromas
de la nocturna maleza,
que las hierbas nos adornen
con la sagrada pereza.
Lustrad el pino y la roca,
que descienda el agua clara,
cante a coro la chicharra
en la puerta de tu casa.
Purgad la tensión del frío,
de las lluvias haced bailes,
retocemos como locos,
bebamos sólo felices.
Qué se levante el telón
y se estrene la canícula,
seamos de nuevo actores
del mejor de los veranos.
Y salgamos a los montes,
y bien corramos desnudos,
y bien amemos la noche,
que en la fiebre de estar juntos,
a la luz del universo
abierto de par en par
sobre nuestras ilusiones,
no encontraremos ya más
que la tremenda pasión
del tiempo libre y sobrado,
del disfrutar de unos ojos,
aunque el tiempo haya pasado.
Elévese el verano
pasado | sin futuro | verano | vida
Por si te apetece leer más

Crónicas de las lunas I
Ambientada en el siglo XXV que combina una huida espacial trepidante con una reflexión profunda sobre la consciencia y el futuro de la humanidad a lo largo de 500 años de expansión galáctica. Sumérgete en una nueva realidad para nuestro futuro.

Crónicas de las lunas II
Segunda parte de la trilogía, que continua con la huida y la búsqueda de Ada a través de una galaxia en tensión, ampliando la mitología de la saga con nuevos mundos y conflictos mientras explora un secreto capaz de redefinir el sentido mismo de la humanidad.

Nadie tiene pasado
Una novela híbrida y no lineal que explora, a través de un viaje iniciático de tintes filosóficos y kafkianos, la pérdida de la imaginación en el mundo moderno y la búsqueda de sentido de un protagonista atrapado entre la autoficción, lo onírico y las fronteras difusas de la realidad.

0 comentarios