Libres, Poesía

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Y las ganas que tengo de verte…
Del corazón me salen,
como si fuese un gato;
maldita tu escuela de la carne,
ahora tengo que confesarme de máscara afuera,
indigno de ser humano,
y en apenas ocho historias
te recuerdo…
Qué remedio,
el fruto de nuestros caballos desbocados,
establo de bellas durmientes,
qué remedio;
como ángeles caídos…
¡Y en el país de la nieve aún te espero!


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