Y si te mueres hoy,
¿formará tu odio un charco
negro alrededor de tu sangre?
¿Irás a tu cielo plagado de rabia?
Ha sido la vida un infierno
para ti, entre tanto color,
entre tanta belleza
natural y humana,
entre tanta bondad
en cada mano
que te negaste hermana.

Ojalá en tu cielo sigas odiando,
como te gusta,
y así en la eternidad negra
te queden solo tus odios,
y los odiados que odiáis,
aislados,
alejados por abismos
del infierno de amor
que viviremos sin ti,
ardiendo como teas,
hasta el corazón,
en líquidos rojos
ríos ardientes de cariño
y humanidad.

Ojalá se vaya tu odio tan lejos
que se lo traguen los pozos del vacío,
y entonces vuelvas, sí, cargado
del polvo vivo que fueron las estrellas.

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