Quiero el tiempo de estar todos juntos,
lo quiero, ahora,
lo quiero siempre,
no vendas, otra vez,
tu funcionaliad profesional,
no le creo,
sé quién es Junatacádaveres,
y Bandini y Chinaski,
y Tongoy, copón,
de las maquiladoras asfixiantes,
del vallado de Pitol;
¡mierda!

Sé de Celama,
de su verano seco y rasgado,
sobre todo y gracias
de algunos de sus inviernos cortantes,
la memoria en el vacío de la
moderna ceguera de sus estaciones.
Ojalá acabará yo,
y ni de los cadáveres que no cantamos
fuera la musa muerta
del cantar cerrado y virtuoso,
leonés,
de la relación con palabra
y sus pasos en la nieve…

No a la distancia impuesta
por el dinero de otros
menos estancos,
crecidos.

Echo de menos las puertas pequeñas
y las rondas,
y los silbidos a la hora de la siesta.
Sigo buscando los trolls y las nereidas,
echo de menos una buhardilla atestada
y sentarme sobre el mundo inventado.

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