Libres, Poesía

Uno más

Al calor de los demás.
A las formas insospechadas que toman los besos.
A la espuma nanométrica que enerva cada noche.
Al tacto poderoso en las yemas de los dedos.
A las miradas y a las sonrisas de fuego.

A la dulce sabiduría de sentirse uno más.
Nada más.
De sentirse un hombre o mujer tranquila,
en la medida de la media,
trasegando la mediana, justo por el medio,
rodeado del resto que, doblando,
desde el medio,
hacemos que somos todos,
unos enfrente de otros.
Sin alardes, sin bellezas que enturbien
las voces del intelecto,
nada más que otro, u otra,
hombre o mujer, o los dos,
o algo totalmente nuevo, brillante…
Satisfechos de ser por ser,
por el mero hecho de existir siendo,
lo que podemos, lo que ser queremos;
queriendo, sintiendo, mirando con curiosidad
y siendo mirados,
siendo queridos, vistos
desde las llanas, verdes praderas
de la confluencia estelar genética.

A la cálida languidez del carbono,
del ser uno entre muchos, individuo colectivo,
colectividad individual,
esfera perfecta o icosaedro irregular,
personalidad incompleta si no es por las palabras
de quienes, inapelables,
viven, comen, aman, sufren,
–porque sufrimos–
con nosotros, partículas mundanas.

Al calor de los demás.
A las formas insospechadas que toman los besos.
A las espuma nanométrica que enerva cada noche.
Al tacto poderoso en las yemas de los dedos.
A las miradas y a las sonrisas de fuego.

Al ser uno más, entre muchos,
al no tener que destacar, sólo por destacar,
a desdeñar el aplauso, como alimento;
al no hacer nada, ni pensar,
romper hasta con la gravedad misteriosa,
nada, ni el aliento, por una vez en tu vida.


Also published on Medium.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *