Una frase y todo resuelto.
Tres consejos, dos imágenes,
un video de veinte raquíticos segundos,
y todo está listo,
“crecimiento personal”,
“sé uno con el mundo”,
“la conquista de la felicidad,
hala, ahora a ser feliz.

¿Te hago “coaching”?
Las veinte cosas
(obvias, espurias, innecesarias)
que deberás,
so pena de exilio social imperativo,
hacer antes de morir, viejo y solo.

Fotos, muchas fotos,
rápido y con tapices variados,
sube, sube, sube,
que se te vea,
sonríe,
video, video, video,
juventud perpetua,
mentes de cristal
tan poco dispuestas al quebranto;
y la corriente que pasa por debajo
cargada de colores
que ya no se devuelven.

Hazte experto en cualquier cosa,
ciento cincuenta palabras,
un tema,
la tontería más grande que se te ocurra:
“ocho consejos imprescindibles para entender cómo eres de tonto”;
siempre útil,
qué se te oiga,
si todos hablan
¿por qué tú no?
Y mientras, hala,
a ser felices como locos.

Qué eres sin dinero ni playa,
sin el viaje compulsivo.
¡Viaja, viaja, viaja!
¿Pero quieres viajar que no viajas?
Olvida tus raíces, no pares,
ni pienses, mucho…
¡Foto, foto, foto!
No mires, ni escuches, ni toques,
te lo ordena tu App empírea.

Sigue, sobre todo sigue,
al que más grite,
o al que más alto ladre,
y ladra tú después,
únete a las mareas anónimas
del resentimiento y la amargura.

Merma las experiencias
en la constante necesidad
de no perderse nada,
y eleva tu “smartphone”,
como totem,
como extensión
sublime y consoladora
de tu tan desdichada vida digital;
no vivas el presente, el tuyo,
tu sencilla circunstancia,
eso sería un pecado
contra tus nuevos dioses de video y avechuchos,
los del exabrupto, lo superficial y la tontería.

Piérdete en sabidurías comerciales
de la vida acelerada, superficial, ya masticada;
agasaja a los gurús de lo evidente,
empáchate del vacío
y de la mentiras pagadas.

No te pares, no te pares, no te pares nunca,
deja pasar la vida,
deja pasar a tus padres y hermanos,
a tus hijos,
a tus amigos,
a las mujeres y a los hombres
que se crecieron en tu interior,
deja que todo lo lleve el tiempo,
implacable,
ya llorarás en la sombra,
ya olvidarás en la muerte, ya,
que nunca viene sola,
que de ella no tendrás fotos.

 

Imagen por: ruslanriad

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