Racistas sin estudios
que esconden su viejo brazo espástico,
pretendiendo gobernar
países desnortados.

Taxistas cabreados
que bloquean ciudadanos,
que no gobiernos,
casi como ellos.

Gente que vive a través de otros,
imantados en pantallas
sin reflejo,
sonriendo como esclavos,
felices en el estupor,
en la guerra,
en el hambre,
en la iniquidad.

Un mundo roto,
todavía,
partido de agua y cielo,
incinerándose,
perdiéndose en la mugre injusta
que se empeña en conservar
Viejos dogmas
dictados por viejos dioses crueles,
sueño de hombres aterrados.

Como siempre los hombres:
ricos ignorantes,
pobres engañados.
Como hoy:
racistas, guerreros militares,
económicos atroces,
cobardes machistas,
fanáticos deíficos;
ignorantes demenciados, todos,
todos muertos de miedo.

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