Te dueles

por Somnoliento

No siempre necesito la alegría,
no voy destripándome los misterios
que, en las brumas, aún marcan el día;
prefiero que me pesen los deuterios
mustios que al alma lastran todavía,
escrófula que revuelva los tiempos,
cenceñas sombras ciertas que acrecientan
el fulgor del sol que otrora ocultaran.
No siempre rebaño el verde escarpado
de las largas cuencas, roto presente,
no siempre del alto sueño, pasado
ciclópeo de cuerpo impenitente,
salen las lenguas del calor rosado;
no es de la pena el caminar doliente,
es de los otros, angustiosos clones,
de quien doler, solo, bruno, te dueles.

Sigue leyendo

Deja un comentario