Se te escapa la lengua entre los dientes,
¿sabes? Y en tu risa va encadenada
la memoria de noches constelada,
cada calle, cada rincón crujiente.

Se te llevan los labios las corrientes
¿no ves? Mi piel llevan enarenada,
que de tu mano infantil se quemaba
y ardían como nervios mis salientes.

Húmedas se esparcían tus sonrisas
y en el silencio tronaban, sonantes,
arrastrando en su tacto a las raíces,
al feral envolverse de caricias.

Húmedas como esas noches sufridas
al chocar de los vientos, desafiantes,
al medirnos del cuerpo los matices
y tocarlo todo, hasta las heridas.

 

Imagen por: valerei

 


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