Sueño con el verano,
para ti,
de largas piernas
desnudas al sol,
cubiertas de raíces
y arañazos de las jaras,
de los arbustos rijosos.

Sueño con un tarde fresca
que te llegue,
oliendo la hierba del agua
y las manos tocando
la piedra fría a la espera
de la noche líquida
que lo cubren todo
en su marea de silencios
recubiertos de risas.

Ahormar en la infantil
medida de la memoria
las pasiones del hoy,
las nuevas vidas,
los cambios de hora,
de formas y de tiempos;

ahondar en la generación
que surge nueva,
y que serás, un día,
del mismo verano,
de la misma lluvia tardía,
gruesa, cálida, divertida
entre los jardines encharcados.

Serás del mismo verano,
niño del sueño y de la risa,
de los recuerdos que abrigan,
que allanan como nervios
los viejos, nuevos caminos
del nocturno estío elipsoidal.

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