Dónde están tus canciones
que ahora sólo encuentro
dimensiones oscuras
en las grietas que dejaron,
secas,
las corrientes de tus brazos…

Dónde están los suspiros,
suburbios de la humedad y el tacto,
y en la quietud del no parar de moverse,
por haberse encontrado,
que surjan renovadas
las uñas teñidas de rojo.

Dónde ver que se revuelve
hasta el broquel de los secretos
colgantes, oscuros de besos,
la aniñada garantía de la huída,
diletante el aire llama los pasos,
pero siguen, y llora, detrás,
pero siguen, y grita, el corazón
que a contraluz,
que guarda, somnoliento,
etiología de la ausencia.


Also published on Medium.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *