Depravados

por Somnoliento

No hay más patria que la que a tu alrededor haces crecer,
que tu familia, amigos y lugares de los que te alimentas.
No hay más hombres y mujeres que los que ves,
alrededor del mundo,
iguales a ti, en todo.
No hablo una lengua por gusto,
me gustaría hablarlas todas;
el lenguaje se hizo para entendernos,
para unirnos, no para usarlo como lanza.
Me gustaría hablar todas las lenguas,
o mejor,
que hablásemos, al fin, todos una.
Las fronteras son las que llevas tú dentro.
La identidad nacional no existe, son chorradas;
no hay más identidad que la tuya,
la identidad de ser persona.
Si quieres levantarnos fronteras,
si pones peajes al mundo,
a la vida de otros,
los condenas al desierto por su pobreza,
si te crees por encima porque la suerte te sonrío en la vida,
no serás más que otro patriota, otro idiota.
¿Te duele?
Me alegro.
No hay más patria que tu infancia,
y para eso no existen banderas, ni himnos,
ni rancios tratados que te lo guarden.
Ser más persona y menos borrego,
ser más humano y menos político,
a eso te reto.
Y que dejes de ser patriota,
sólo mantuvo guerras,
sólo llamó a la muerte.

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