Hablar por hablar bien rotos,
en el odio bien clavados,
complacidos, a la voces
de las que no compartamos

ni el tono ni la emoción,
que para entender no estamos,
ni para pensar dos veces,
¿para qué? Mejor odiamos.

Incultas ratas cerradas,
socialmente enrevesadas,
todo vale si es por rabia,
escondidos tras pantallas

de amargura y postverdades,
rumian maldades saladas,
contra todo ocultos cargan,
no ven, no saben de nada.

Y da igual porque es quién grita,
quién más se acalora y brama,
que es el tiempo de alabar
a bestias descerebradas;

son quienes hoy nos manejan,
en la pez de sus charadas
a su costa navegamos,
enfangados en patrañas.

Grandes, pequeños, cualquiera
puede unirse a su manada,
fácil babear grimoso,
morder carne apaleada:

sobra tiempo, falta luz;
sobran ojos y miradas;
falta razón, pensamiento,
humanidad bien templada.

Sobran nulos ofendidos.
sobran la rabia y el odio,
tus sacudidas incultas,
tu voz de amargo mercurio;

nos sobra tu indignación
desmañada y el exiguo
rastro de vida consciente
en tu cerebro cerúleo.

Farsa del entendimiento,
montaje de información
desmedida y deformada,
la pereza en erupción:

ésta es tu vida rabiosa,
perro de tu mundo atroz,
ni sabes, ni ves, ni piensas,
paseas la sinrazón.

Ciento cincuenta palabras,
dos frases que son dos fotos,
un comentario en color,
cursos de veinte minutos,

un libro mal redactado
de título por consejos;
la ignorancia tu bandera,
tu bocaza, el excremento.

 

Imagen por: irreeltal


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