Libres, Poesía

Colonia

Fue un día de retiemblo el que pasamos
bajo la niebla, húmedo, de paseos
inhóspitos en el frío asequible
y goloso, soberbio en sus andares,
en cada rincón, en todos los giros
que escondían las palabras sin hálito,
apenas bifurcadas, en el lánguido
sendero de tus hallados albores;
¿qué más me diera si no te entendiese?
Fue un día fulmíneo el que pasamos
bajo la niebla, vaya si lo fue:
gótico, germánico aguijonado,
extranjero en sus medinas, grandioso
en las novedades, no custodiamos
más que el tacto frío en altura de hielo.
¡Qué bien que fuera aquel día de hermosa
entrada! La luz ajado lo hubiera,
todo, no hubiéramos estado atados.

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