Cada vez queda menos:
menos calle, más gente,
menos gente, más dinero;
cada vez queda menos Madrid.
Nunca pensé que pensaría,
que me llegara a plantear,
que hubiera otra vida, mejor,
que la que Madrid te daba.
Cada vez queda menos:
menos vida, más negocio,
menos bares, más leyes y reglas;
cada vez le queda menos a Madrid.
Antes había, al menos, noche,
y el eterno callejear noctívago
de bar en bar, para cualquiera,
para todos; hoy solo hay mucho dinero,
para pocos; un Madrid de miles
que no tienen mucho,
de pocos que tienen demasiado;
de millones que se van sin alma.
Cada vez queda menos:
menos alma, más turismo,
menos rabia, más geriátricos;
cada vez reconozco menos Madrid.
Queda su luz, y su cielo,
quedan sus calles, algunas,
todavía algún parque habla,
pero puedes ver su espíritu
escapando de las plazas perdidas.
Cada vez queda menos:
menos realidad, más fachadas,
más modernidad, menos vida;
cada vez se es menos de Madrid.
Ciudades para enseñar,
para llegar, ver y comprar,
si quieres vivir, búscate un pueblo,
aquí volamos en «rooftops»;
en Madrid ya no hay sitio para nadie,
nadie que quiera quedarse,
nadie que recuerde cómo quererla.
Cada vez queda menos:
menos ciudad, más comercio,
más velocidad, menos tiempo;
cada vez existe menos Madrid.
Cada vez hay menos sitio,
sitio para nadie, solo economías,
la economía de los pocos,
la locura de los peores entre los locos,
los locos que solo quieren beber dinero;
aquí ya no cabe nadie,
no hay nada más que negocio,
la mentira del movimiento perpetuo.
Cada vez queda menos:
menos libertad, más compras,
más estupidez, menos espacio
en el que poder pararse a vivir,
cuando antes, no hace tanto,
de eso iba Madrid,
de matarse viviendo,
de vivir por vivirse
de lo grande a lo pequeño,
para todos, para cualquiera,
sin importar la hora,
sin ponerle a todo un precio.
¡Viva este Madrid si eres rico!
Y viva pasear «en libertad»
por este Madrid pasajero.
Viva su Madrid si no tienes que vivir aquí,
viva el nuevo Madrid para Ana de Armas,
que además de rica es famosa
y no comió en su vida
de los chinos de gran vía,
ni durmió al raso en Plaza de España.




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